Tras la realización de una encuesta sobre
determinados aspectos del terreno educativo entre estudiantes españoles (50
hombres y 50 mujeres; entre 18 y 23 años de edad) y el posterior análisis de
los resultados obtenidos, hemos alcanzado las siguientes conclusiones:
En cuanto a las comunidades autónomas más demandadas
por los estudiantes para cursar sus respectivos estudios encontramos un elevado
porcentaje en primer lugar en Madrid, esto puede venir provocado por el hecho
de que los estudios previos a la Universidad suelen llevarse a cabo en la
ciudad o comunidad autónoma de residencia tanto del estudiante y su familia,
pocos son los casos en los que el estudiante se traslada a otra ciudad para
cursas los estudios básicos, este hecho suele ocurrir con mayor frecuencia
cuando se trata de comenzar los estudios universitarios.
Con respecto a las universidades españolas más
seleccionadas entre los estudiantes identificamos la Universidad Complutense de
Madrid seguida en segundo lugar por la universidad de Castilla La Mancha. Como
hemos mencionado anteriormente son muchos los estudiantes que escogen como
destino de estudios la capital y por los testimonios que hemos recogido la
universidad Complutense goza de un gran prestigio y valoración entre los
jóvenes procedentes de fuera de Madrid.
Los antecedentes universitarios de los jóvenes
españoles son bastante variados, si bien encabeza el ranking de ello la
educación pública con porcentajes prácticamente similares tanto para hombres
como para mujeres, le sigue muy de cerca el tipo de educación concertada y,
concertada-privada. En este aspecto en concreto la elección depende mucho de
factores sociales respectivos a los padres (económicos, culturales, cercanía
con el lugar de residencia…) puesto que en la mayoría de los casos son estos
quienes deciden el tipo de educación.
Otro factor estrechamente relacionado con el
anterior es la elección del centro de estudios, la mayoría de los encuestados
coincidieron en el hecho de haber cursado sus estudios básicos en colegios,
seguidos de cerca por aquellos que lo hicieron en institutos públicos. Como
hemos comentado anteriormente las razones de esta elección estarían
estrechamente relacionadas con factores sociales relativos a los padres
(económicos, culturales, ideológicos, cercanía con el lugar de residencia).
En
el gráfico elaborado a partir del recuento de la encuesta, se observa que, la
mayoría de los preguntados optaron por hacer un bachiller de Ciencias Sociales.
Aunque, en nuestro caso, este dato hay que tenerle en cuenta sabiendo que un
gran número de los encuestados son estudiantes de periodismo y un bachiller de
Ciencias Sociales era el más apropiado para una carrera de esas
características. En segundo lugar se encuentra el bachiller biosanitario,
seguido del tecnológico y, como última opción, nuestros encuestados eligieron
un bachiller de humanidades que, por otra parte, es el que más restringe a la
hora de comenzar una carrera universitaria.
El
número de hombres supera al de mujeres en los bachilleres de ciencias sociales
y en el tecnológico. Sin embargo, cambian las tornas en el biosanitario y en
humanidades.
Es
reseñable que ninguno de los encuestados optó por hacer unos estudios finales
previos a la universidad en arte.
En
las preguntas de calificación a la formación recibida en la etapa previa a la
universidad y a la de la formación en las distintas facultades, los ahora
universitarios no dudan en dar mejor nota a sus colegios o institutos que a sus
actuales lugares de estudio. En la etapa escolar, la nota mayoritaria es un
siete sobre diez, sin embargo, la universidad apenas recibe un aprobado raspado
con un cinco. De estos datos concluimos que nuestros encuestados dan esas notas
en función a cómo se encontraban en relación con los profesores, cuya relación
era más cercana en el colegio que en la facultad y, también en función de la calidad
de las materias de estudio. Otro motivo que puede generar descontento dentro de
las universidades es que, una vez matriculados, los alumnos no encuentren
relación entre sus expectativas sobre la carrera y la realidad o entre las
asignaturas que se ofrecen y la aplicabilidad de las mismas en un futuro.
Bien
es cierto que, tanto la etapa previa a la universidad como la formación en las
facultades tienen un abanico de notas desde el cinco hasta el diez y desde el
tres hasta el diez, respectivamente. Sin embargo, la nota preferida por la
mayoría es la previamente citada.
Casi
el cien por cien de los encuestados accedió a la universidad a través de la
selectividad. Apenas un cinco por ciento lo hizo una vez finalizado el grado
superior por el que optaron en un primer momento. En el caso de estos últimos,
la generalidad en esta generación, es que, con la nota de selectividad no
consiguieron entrar en la carrera deseada y decidieron tomar el camino del
grado superior. Una vez concluido este, no dudaron en ampliar sus conocimientos
en una carrera universitaria.
El
descontento universitario, según nuestros datos recogidos, pasa, en primer
lugar, por el plan de estudios actual consistente en la distinción de las
carreras universitarias como ‘grados’ de cuatro años de duración. En segundo
lugar, los estudiantes se quejan de no contar con una enseñanza más dinámica,
obviando tanta teoría y pasando más a la práctica. Bien es cierto que en
algunas carreras, el gran número de alumnos por clase impide al profesor optar
por un método más dinámico. Y en los profesores mismos es donde ven, en tercer
lugar, un problema los universitarios. Apenas recibimos quejas de los
profesores en los colegios así como en las instalaciones universitarias ni en
las de aquellos centros de formación previa.










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