La enseñanza cultural

Cada vez son más los que quieren vivir el futuro de la cultura en primera persona

Aunque continuamente se pongan trabas para crearla o para comercializarla, la cultura en nuestro país no está muerta. O por lo menos su futuro. A esta conclusión llego tras leer el Anuario de Estadísticas Culturales de 2016. En esta serie de datos queda claro que la enseñanza en al ámbito cultural no hace más que crecer. Y es que cada vez son más las personas que, atraídas por este mundo, deciden prepararse bien de cara a un futuro laboral dentro del sector.

El número de alumnos matriculados en Educaciones Artísticas del Régimen Especial ha ido en aumento desde el año 2006 hasta el 2015, exceptuando en 2013, cuando bajó en unos 500 alumnos con respecto al año anterior. Esta educación garantiza la cualificación y una formación artística de calidad para los casi 400.000 alumnos que a ella pertenecen. Estos datos son una muestra del interés de los estudiantes por prepararse de cara a un futuro incierto pero en lo que verdaderamente les gusta.


En cuanto a la Enseñanza General, los estudiantes dentro de este ámbito del que hablamos también crecen. Aumentan en más de 10.000 los alumnos matriculados en el Bachillerato de Artes en 2015 con respecto a nueve años atrás. Esa misma tendencia la siguen las matriculaciones en Formación Profesional. Posiblemente se deba al aumento de centros que imparten esta enseñanza y, por tanto, el aumento de las facilidades. Sin embargo, también debemos tener en cuenta el factor miedo, ese que parece estar cada vez menos presente a la hora de encaminar nuestro futuro. El miedo a formarse en algo en lo que haya pocas salidas o no vaya a ir bien, ha ido desapareciendo como consecuencia de la mala situación laboral general. El menosprecio hacia un tipo de bachillerato u otro – por suerte – también ha sido reducido en favor a la libertad de elección de cada persona.

No obstante, un dato que choca con esta tendencia a la alza de alumnos matriculados en enseñanzas culturales es el de la formación universitaria. Esta formación presentó ascensos hasta el año 2012; los tres años siguientes han ido descendiendo – considerablemente – los alumnos matriculados en carreras (o grados) del ámbito cultural. Probablemente y, dado que conozco gente en esta tesitura, haya una tendencia a matricularse en una carrera en el que poder sacarle partido a lo que saben (culturalmente hablando) y tenga que ver con ese ámbito, mientras toman una formación especializada en aquello a lo que realmente se quieren dedicar. Es decir, la carrera en este caso, es un plan B o una formación complementaria.


Mi conclusión final de estos datos, una vez leídos y analizados es que cada vez hay más ganas de formarse en el ámbito cultural, menos miedos y menos barreras que lo logren impedir. Bajo mi punto de vista, se trata sobre todo de un cambio de mentalidad en la sociedad, en la que cada vez está mejor visto dedicarse a lo que uno quiere, luchar por lo que realmente le gusta y donde la cultura tiene – y esperemos que siga teniendo – más cabida. 

Comentarios