El gasto del I+D
El término I+D que tan presente tenemos en los últimos años
hace referencia a la Investigación y el Desarrollo. Se trata sobre todo de una
investigación científica y tecnológica y de un desarrollo en esos mismos
ámbitos además de en procesos de producción.
En nuestro país puede que cada vez sea más oído y empiece a
estar presente en áreas en las que antes nunca lo había estado. Sin embargo,
tras analizar los gastos internos en I+D del Anuario Estadístico de 2017 de
Ciencia y Tecnología en la administración pública, enseñanza superior, empresas
e instituciones privadas sin fines de lucro (IPSFL) vemos cómo esos gastos van
descendiendo progresivamente.
Las empresas son las que destinan más parte de su gasto a
I+D. Por detrás de ellas se encuentra la enseñanza superior, seguida de la
administración pública y de las IPSFL en último lugar. Todas estas áreas muestran
la misma tendencia: presentan un progresivo aumento desde el año 2008 hasta los
años 2009-2010, momento en el que empiezan a descender y otro ligero aumento en 2015, lo que puede dar lugar a previsiones
de muy buen futuro para la investigación y el desarrollo.
Lo mismo ocurre con el personal empleado e investigadores,
que a partir del año 2010 comienzan a disminuir pero sin lograr volver a
remontar.
A consecuencia de la crisis económica, las entidades (de
cualquier ámbito) optan por recortar. Bien sea en el área de la investigación u
otro. Es posible que este sea uno de los más recurrentes a la hora de empezar a
invertir menos dinero en él, puesto que es a la larga cuando comienza a dar
resultados y a que en 2009 la sociedad de la información y el conocimiento no
estaba tan desarrollada como ahora – y algunas empresas o autoridades no
esperaban que lo estuviese – ni como lo estará en un futuro.
RESTO DE EUROPA
En 2014, la media europea destinada a I+D es del 2,03% del
PIB, según Eurostat, mientras que la española no alcanzaba ni el 1,30%.
En la mayoría de los países el gasto se hizo en las
empresas, siendo las que entendían la importancia de la investigación para
liderar el sector y aumentar la competencia entre ellas.
Es cierto que España ha sido uno de los países más azotados
por la crisis económica y que ha tenido que tomar medidas más drásticas que
otros países, como dejar marchar al personal cualificado que ha desarrollado su
actividad (de investigación y desarrollo o cualquier otra) en otro país.
De cara al futuro y según algunos datos podemos pensar que
las empresas han entendido que se debe hacer más gasto en ciencia, en la
investigación y el desarrollo para estar a la altura de las más grandes. Sin
embargo, desde el Estado no parece estar tan claro. O así lo muestra el
porcentaje de PIB destinado a ello, que no para de descender.

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